sábado, 16 de agosto de 2014
Somos mucho mas .
Vértigo en el
estómago. Y un impulso que me empuja a abrazarte fuerte. Y me siento
tremendamente protegida. Como si tú fueras el ángel y yo la persona a la
que debes cuidar. Como si mis brazos estuvieran hechos a la medida de
tus hombros o tu nuca, y tu perfume fuera la mezcla perfecta para
entrometerse con el olor de lágrimas saladas que me embriaga hoy.
Aprietas fuerte. Para que no me escape, para que no se escape. La magia
del momento, el calor de tu cuerpo, ese algo ilógico que nos une. Me
abrazas porque tengo suerte,o quizá tenga suerte de que me abraces.
El mundo gira
pero tú y yo seguimos parados. Porque no nos importa quedarnos quietos
unos segundos, ni unos minutos. O unas horas.Porque somos fruto de la
imposibilidad que supone quererse al ser tan diferentes, pero tuvimos
tanta suerte, o tanto destino, que nos unimos en cuestión de segundos.
No nos repelamos, nos juntábamos. Y era fácil. Porque ya no éramos solo
dos adolescentes perdidos en un sin fin de dudas y temores, éramos algo
más que eso.
Mucho más.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario